Las calles estaban congeladas. Era día de "ensayo", y como siempre me tocaba a mí ir a coger comida al super para los enjambrados de turno. Tenía que caminar dos calles para llegar, no entiendo por qué siempre me toca a mí cuando podría ir Sid, que ni si quiera sabe tocar el bajo! Además tengo un extraño problema con las temperaturas bajas, "little John" se pone contento.
Sé que no tiene sentido alguno, pero hasta mi polla va al revés del mundo. Por qué debo someterme yo a tal tortura? Mirando el lado positivo, así me libraba por un buen cuarto de hora de ver como la zorra de Nancy incordiaba a Sid. Sé que sólo le perjudicará, es una maldita yonkie a la que además me he follado un par de veces antes de que conociera a Sid... No me fío ni un pelo de ella...
Llegué al super, estaba petado de gente moviéndose lentamente por los pasillos. El calor de la calefacción era de agradecer.Aprovechando el bullicio pillé una caja de crispies, una botella de Mr. Pibbs y una litro, lo metí en mi bolsa del super y salí como si ya hubiera pasado por caja, sin levantar sospecha alguna. Menos mal que el guardia era nuevo, si no me habrí enredado mucho, y con el frío y algo muy duro entre mis piernas no me apetecía demasiado echar a correr.
Llegué al local de ensayo con los jodidos mocos congelados. Al entrar vi a Sid apartado fumando frenéticamente, y a Nancy en una esquina con gesto de desagrado. Pude deducir fácilmente que esa zorrilla ya le había tocado los huevos a mi amigo.
Después de soltar un comentario sobre el tiempo pude ver su mirada clavada en mí. No sé si sería por el cariño que sentía por él, pero su mirada me transmitía el calor que tanto necesitaba.
Me dirigí hacia su posición para dejar la bolsa, y al pasar por su lado vi como me dedicaba media sonrisa y me echaba el humo en toda la jeta. Me piqué te coña como solíamos hacer y le tiré el piti al suelo. Me dijo algo de que el tabaco no crece en los árboles. Ignorante, claro que crece en los árboles! Es una jodida planta... Nos soltamos un par de coñas insinuantes, era como un juego para nosotros, algo sólo nuestro que de algún modo me hacía sonreír como un completo idiota. Después de unas risas y unos golpes nos abrazamos, mientras oí a Nancy gritarle algo a Sid, con lo que, instintivamente, agarré a Sid má fuerte. Para mi sorpresa él la ignoró. Por lo que me dijo la noche anterior pensaba dejarla. Me fui a pillar un cigarro mientras él se dirigía a su particular sala de polvos y por sus gestos noté que se había cabreado con ella. Cuando salió me acerqué, como pequeña venganza le eché el humo en la cara, a lo que sonrió de lado un poco forzosamente por la situación y le invité a que charláramos fuera.
-Todo bien, tío? Te he traído crispies, por cierto.
-Cat-

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