martes, 24 de octubre de 2017

A Vicien Fanfic, Capítulo 17 - Asleep



Sid's POV



Recuperé la consciencia, más la oscuridad seguía habiéndose apoderado de mí. No quería abrir los ojos. No podía. Era como si me encontrara en un letargo profundo y confuso, que me convertía en un ser inherte pero consciente de todo. Sentía que me habían arrancado el espítiru, y no comprendía por qué. ¿Tan agotado me tenía ya esa vida? ¿Tan hecho polvo estaba ya? ¿Qué era lo que había corrompido mi alma por completo? ¿Un pasado duro, acaso? ¿Experiencias terribles que me llevaron a querer huir e ir en contra de todo y de todos? ¿Contra qué luchaba realmente? Mundialmente conocido como un rebelde, sí, pero ¿contra qué me rebelaba? Contra mi vida, contra el mundo mismo, contra mí mismo, tal vez... Ya no lo sabía. Viviendo a base de impulsos, corriendo siempre sin prisa, pero acelerado, actuando primero y pensando después... ¿A cuánta gente había arrastrado conmigo ya al comportarme de esa manera? ¿Con cuántas vidas había jugado ya? Y lo peor llegaba en el momento en que me daba cuenta de que no sentía ningún tipo de remordimiento de conciencia. No sentía nada. Helado, frío, trágicamente vacío.

Tal vez por eso me aferré a Nancy con todas mis fuerzas. Tal vez por eso me empeñé en estar con ella. Porque fue la primera persona que me devolvió la calidez del amor. Era asqueroso, empalagoso, horrible... Pero era cálido. Agradable. Sencillo. Siempre ansié alguien que lo comprendiera, que entendiera que necesitaba a alguien a quién amar. Alguien a quien poder contarle el asco que me daba y lo mucho que me gustaba estar con Nancy, ambas cosas a la vez. Creí que Johnny podría haber sido esa persona, pero me equivoqué. Fui egoísta y nunca pensé en él, en cómo podría sentirse. Tal vez porque siempre le vi como a un hermano, ante todo y ante todos. Él era yo en otro cuerpo, era mi alma gemela, y le quería con toda mi alma y mi ser. Tal vez por eso le hice tanto daño. Tal vez, de haber sido consciente de que le jodía el tema de Nancy, incluso se lo hubiera restregado más. ¡Doblegate ante mí, sucumbe, ruega por mi presencia, demuestra cuánto ansias pasar dos segundos a mi lado! Siempre me creí una persona sencilla, pero en realidad lo que deseaba era la sumisión de la gente ante mí. Y, sin quererlo realmente, actué igual con Johnny. Nunca hice una distinción, mas debería haberla hecho únicamente con él. Es que, parecía todo tan simple en su momento, y ahora lo veía tan complejo... Tirado en el sofá del estudio -reconocí ese característico olor a mierda, pizza y tabaco-, medio inconsciente, habiéndole pegado una paliza a la única persona a la que un día había querido... Sí, eso era. La había querido, pero ya no la quería. Ella me ayudó a abrirme de nuevo al empalagoso amor, pero nuestra relación se había enfriado. Yo ya no la amaba, porque queriendo o no me ataba a un pasado enfermizo y triste. Pero debía agradecerle esa apertura, esa brecha que Nancy me ayudó a formar, porque gracias a eso había empezado a amar a Johnny. Porque sí, porque no entraba en mis planes, pero me encontraba profunda e intensamente enamorado de Johnny. Tal vez por lo que significaba para mí. Tal vez por todo lo que había hecho por mí, y yo nunca le había agradecido, porque me costaba un mundo dejar salir una palabra de agradecimiento de mis labios. Tal vez por todos los errores que me había perdonado sin que yo le pidiera disculpas. Tal vez por todas las juergas, por todos los momentos felices, por todas las veces en que me habían preguntado si quería a Nancy y yo había pensado al momento en Johnny.
Me maldije en mi interior por mi propio carácter, que me había llevado a tal estado de desesperación y sufrimiento. Tal vez si hubiera actuado de un modo distinto, y no pretendiendo querer jugar a dos bandas, todo hubiera sido diferente. Siempre supe que Johnny y Nancy eran dos vidas completamente opuestas, y que tendría que elegir tarde o temprano, pero intenté evitarlo... Y salió mal. Salió mal, porque era de esperar, porque fui idiota y me creí capaz de controlar ambas situaciones. Porque mi amor por Nancy me cegó, y mi amor por Johnny me dejó sordomudo. Y ahora, tras perder casi todo en mí mismo, apenas me quedaba el tacto para palpar el rastro de dolor y mierda que había dejado a mi paso. Le había hecho daño a Nancy, y le había hecho daño a Johnny. Mas Nancy lo superaría, porque al fin y al cabo era una mujer lista y fuerte. Pero Johnny, ahí donde estaba, solo sabía aparentar fortaleza. En el fondo, las cosas le carcomían por dentro, y yo, aún sabiéndolo, nunca hice nada por evitar dañarle.
Suspiré. Tal vez ya iba siendo hora de abrir los ojos y enfrentarme a la realidad. Tal vez ya iba siendo hora de ponerle fin a esa vida de mierda que había estado viviendo hasta entonces. De decirle a Johnny que le amaba, que era la persona más importante de mi vida, porque la gente necesita oír esas cosas y no darlas por supuestas, y John Lydon, por más punk que fuera, no era una excepción.
Pero justo entonces, un olor a tabaco me invadió, y me di cuenta de que no estaba solo. Eso me incomodó, en parte. Dudaba que fueran Steve o Paul, pues sería más propio de ellos haberse desentendido de la situación. También dudaba que Nancy fuera siquiera capaz de moverse tras la paliza que le había propinado, con lo cual era poco probable que estuviera fumando. Así que solo quedaba una opción viable. Entonces, ¿qué hacer? Abrir los ojos y enfrentarle... dormir... o acabar con todo...
Y entonces, sucedió. Sentí su presencia, porque pude sentirle, porque el vínculo que había entre nosotros me llevaba a sentirle cuando estaba cerca. Y sus labios rozaron los míos en un instante de divagación. ¿Estaba delirando? ¿Me estaba jugando mi mente una mala pasada? ¿O Johnny me estaba besando de verdad? De ser así, era la primera vez. La primera vez que era él el que me besaba, y no el que me devolvía el beso. Pero era un beso amargo. No fue como yo lo esperaba. ¿Era un beso con sabor a... despedida? ¿Estaba Johnny despidiéndose? ¿Por qué? Tal vez se había dado cuenta de cuán inútil era, y se había cansado de mí. Tal vez había visto que yo ya no era el mismo, y que nunca volvería a ser ese chico del hamster, Sid. Pero yo no quería despedirme. Yo quería a Johnny, yo... No quería perderle sin haber tenido una oportunidad con él.
En seguida sentí cómo se apartaba de mí, pero yo no quería eso, no podía soportar la mera idea de sentirme lejos de él... Susurré su nombre, casi inaudiblemente, pero con la esperanza de que él lo oyera, de que todavía pudiera escucharme, de que no hubiera decidido olvidar ya mi existencia... Me incorporé con desesperación y le busqué con la mirada, y hubo un momento en que mis ojos se posaron en los suyos, justo cuando se dirigía hacia la puerta para irse, y creí, por un leve momento, que mi mirada suplicante realmente le haría quedarse... Mas no fue así. Se fue. Salió por la puerta y cerró, concluyendo así con todo, y conmigo. Grité su nombre, desgarrándome la garganta al instante, y quise levantarme en seguida para ir tras él, pero nada más ponerme en pie me fallaron las fuerzas... Y me caí de bruces al suelo. Gruñí, rabioso, odiándome a mí mismo por ser tan estúpido, por haber perdido el tiempo, por todo lo que podría haberle dicho y no había hecho... Por ser tan inútil, pues cada segundo que yo pasaba tirado en el suelo era un segundo que pasaba más lejos de Johnny. Y no quería alejarme de él, ¡cojones! ¡Merecíamos eso! ¡Merecíamos una oportunidad! Yo debía luchar por demostrarle que me importaba, que quería estar con él, que era lo más importante que me quedaba en la vida...
Y las fuerzas salieron de algún lugar desconocido, tal vez de lo más profundo de mi ser o de mis sentimientos por Johnny. Me puse de pie y eché a correr en dirección a la puerta. Encontrar a John era mi único objetivo, mi único deseo, estar con él era lo único que necesitaba para ser feliz...
Fuera llovía a raudales. Estuve a punto de caerme en varias ocasiones, y me moría de frío al no haber cogido ni una chaqueta ni nada. Buscaba por las calles con desesperación, sin saber siquiera si tenía la más mínima posibilidad de encontrarle... Todo era gris, oscuro. El cielo parecía burlarse de mí, ennegreciéndolo todo a mi paso y complicando extremadamente la búsqueda de Johnny. No sé cuánto tiempo pasé buscando, corriendo arriba y abajo, con desesperación, casi presa del pánico.
Y, al final, sucedió. Un destello anaranjado brilló entre el gentío gris, y supe que era Johnny. Lo supe, porque como he dicho antes, yo era capaz de sentirle. Me puse a correr, un último esfuerzo, un último spring... Impacté violentamente contra su cuerpo, abrazándole por detrás y haciéndole perder el equilibrio. Caímos ambos al suelo, y la gente que pasaba por la calle nos miró con molestia, mas siguieron su camino.
-¿Qué cojones...?
Johnny se dio levemente la vuelta, y yo seguí abrazado a su pecho. Sentí que las lágrimas se derramaban por mis mejillas, y levanté la mirada para analizar su estado. Sus ojos estaban tan enrojecidos como debían estar los míos, y esta vez no era a causa de las drogas. Ambos éramos muy conscientes de todo.
-John, no puedes irte así, no puedo perderte. Te quiero, Johnny Rotten. Te quiero, joder.
Le sostuve la mirada, esos ojos azules que me eclipsaban y me hacían sentir de todo y más, esa persona con la que había vivido algunos de los mejores momentos de mi vida... Ahora, todo dependía de su decisión.

-Eme-

No hay comentarios:

Publicar un comentario