martes, 24 de octubre de 2017

A Vicien Fanfic, Capítulo 12 - I Wanna Be Your Dog



Johnny's POV



Sid había venido a buscarme, agitado, con los ojos enrojecidos. La noche acababa de caer, debían ser cerca de las 20:30. No sé cómo ni por qué terminamos muy juntos en mi sofá. Me maldigo a mí mismo por no haberle parado los pies como quería hacer desde un principio. Pero si se presenta en la mismísima puerta de mi casa, no puedo negarme... Me avergüenza lo débil que soy. Estoy harto de tener dos caras. Hasta ahora había mantenido mi cara más frágil oculta bajo un manto de mala leche y seguridad en mí mismo. Pocas veces la había mostrado, y el único al que le permití verla alguna vez fue a Sid, y siempre bajo los efectos de alguna droga. Cuando desperté, Sid seguía a mi lado, roncando. Decidí desperezarme y darme una ducha, no por el hecho de limpiarme, si no porque sentir correr el agua sobre mi cuerpo siempre me ayudaba a aclarar las ideas.

Abrí el grifo con un vago movimiento, y totalmente desnudo me puse bajo el chorro de esa destartalada ducha de piso antiguo. Pero no me sirvió de mucho, en lugar de aclarar nada, empecé a recordar la noche anterior, mi sueño y el momento que pasé con Sid. Sus caricias, sus besos, sus miradas, mi cuerpo caliente y tembloroso... y mierda, de nuevo tenía una erección. Estaba desesperado, no podía soportar más esa situación, me sentía estúpido y débil ante sus labios. Me sentía impotente, esa situación no podía ser real, ¡yo no soy una debilucha maricona!Cuanto más pensaba en todo aquello desesperado, más me crecía la jodida erección. Llegaba a doler, todas mis dudas y deseos contenidos se juntaban en el mismo lugar, no lo aguantaba más. Tambaleándome con las manos en la cabeza, ira contenida y ganas de gritar chocaba contra las paredes de la ducha, joder, estaban congeladas. Mi cabeza y mi polla estaban a punto de explotar, no podía más, o destrozaba el baño o me destrozaba a pajas, pero tenía que sacar toda esa ira de mi cuerpo, ya no aguantaba más. En cuanto puse mi mano sobre mi miembro, la imagen de los labios de Sid volvió a mi mente. Sentí calambres por todo mi cuerpo, y mi corazón empezó a latir con más fuerza. El solo hecho de que pensar en sus simples labios provocara todo eso en mí me hizo sentir peor conmigo mismo, pero físicamente se sentía tan bien... Cuanto más me enrabiaba, más placer sentía, y más me venía Sid a la mente, en situaciones poco comunes... Empecé a cascármela con fuera y muy rápidamente, necesitaba que ese infierno se terminara de una vez por todas. No podía parar, y a la vez no podía seguir, el placer era tanto que mi cuerpo se estremecía, y la ira hacia mí mismo era tal que no podía dejar de chillar de desesperación, sentía que se me desgarraba el corazón, no podía parar porque me sentía cercano a Sid de esta manera, pero a la vez me sentía tan lejano por el simple hecho de que no iba a permitirme vivir una situación así con él, jamás, y eso me inundaba en la más profunda ira. Mi corazón se aceleraba de cada vez más, mi cuerpo, tembloroso, parecía el de un muñeco, sin vida, siendo manejado con demasiada fuerza, me temblaban todas y cada una de las partes de mi cuerpo. Sólo sentía mi entrepierna, que estaba a punto de explotar de jodido placer en cualquier momento. Entonces solté un chillido desgarrador a modo de gemido, ya había terminado, pero en lugar de sentirme aliviado, me sentí de cada vez más asqueado conmigo mismo. Tenía ganas de destrozarlo todo. Entonces salí de la ducha, dispuesto a vestirme para echar a patadas a Sid, no era capaz de verle en ese momento, no podía permitirme tenerle en mi casa, esto no podía seguir adelante, esto debía terminar porque tanto él como yo sabemos que no sentimos nada, y aunque lo sintiéramos... No puede ser, yo no soy tan débil, yo no me enamoro, yo no siento cosas, ¡yo ni si quiera siento placer! ¡Y MUCHO MENOS POR UN JODIDO HOMBRE! ¡JODER!

Intentando calmarme me encontré, desgraciadamente, ante mi espejo. Y vi mi cara. Roja, hinchada y con los ojos inundados en lágrimas deseando salir. Eso ya era el colmo, el jodido colmo de mi debilidad. John Lydon debía morir junto con su pasado. Yo ya no soy ese niño enfermo que necesita amor y cuidados... ¡yo ya no soy esa persona en absoluto! ¡Soy Johnny Rotten, y no necesito a nadie! ¡A NADIE!
-Crash-
Cuando me di cuenta de lo que acababa de pasar, Sid estaba entrando por la puerta, gritando mi nombre, preocupado. Entonces vi el espejo hecho trizas y mi puño ensangrentado. Salí del estado de shock y las lágrimas empezaron a brotar sin mi permiso, lo cuál me cabreó todavía más. Me giré para encontrarme a Sid, preguntándome qué había pasado y con intención de abrazarme. Di un paso atrás, con los ojos muy abiertos y llenos de ira. Su expresión se tornó extraña, una mezcla entre pena y miedo. Eso me dolió, ver su cara me dolió, y empecé a pegarle puñetazos, sintiendo el dolor punzante de mi herida y el escozor, haciéndome gritar. Él intentaba pararme, pero estaba teniendo un ataque de rabia y le era imposible. Le lanzaba cosas, le pegaba puñetazos, patadas, le gritaba, me abalanzaba sobre él mientras las lágrimas no dejaban de salir por mis ojos, mientras las lágrimas no dejaban de salir de los suyos, con expresión de duda... Le eché de mi apartamento a base de palizas, y cuando por fin me quedé solo, me senté contra la pared, mirando a la nada, con la mano ensangrentada.



Pasó lo que me pareció una eternidad, cuando llamaron a la puerta. Sabía que Sid no se atrevería a venir, así que recordé que tenía una cita con un buen amigo que me invitaba a coca. Fui a abrir, levantándome como pude, y con cada paso recuperando mi estado mental natural. Lo primero que me preguntó mi compañero al verme fue que qué me había pasado en la mano, y acto seguido, que qué coño le había pasado a mi casa.

-Sólo dame un poco de esa mierda ya.
Sin mediar palabra nos sentamos en el sofá, y en la mesita nos preparamos nuestras rayas. Él puso algo de música psicodélica para ambientar. Mi herida ya no sangraba, no era muy profunda, y tampoco pensaba preocuparme en curarla, pero escocía demasiado. En cuanto me administré mis dosis el mundo se paró, por fin pude encontrar cierta calma, hasta que, por desgracia, volvieron a llamar a la puerta. Por un momento fugaz se me pasó por la mente la cara de Sid, y al recordar lo ocurrido y con las pupilas dilatadas a causa de la droga noté cómo la ira me invadía de nuevo...



-Cat-

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