martes, 24 de octubre de 2017

A Vicien Fanfic, Capítulo 10 - Last Night I Dreamt That Somebody Loved Me



Johnny's POV


El nudo en mi garganta se hacía de cada vez más grande. Parecía que fura a ahogarme en mi propio mar de dudas de un momento a otro. En lo que me parecieron segundos me vi de nuevo a solas con Sid, después de una escena poco típica de él en la sala de ensayos. No seguro de por qué había ocurrido me encontré enredado entre sus labios de nuevo. No sé qué debí hacer o decir para que me besara de nuevo, pero de algún modo mi cuerpo lo agradecía. Le necesitaba cerca. Su respiración sobre mí, sus fuertes latidos tan cerca de los míos, sus húmedos labios dibujando respuestas que sólo nuestros labios comprendían, ya que estoy seguro de que él sabe tan poco como yo sobre sus sentimientos acerca de estos pequeños actos prohibidos nuestros. Pero si se me lanzaba, si ya no sabía qué hacer con Nancy y de ello me echaba la culpa y si termina demostrando con sus palabras tener tantas dudas como yo debe significar algo. Algo que no sé si estoy dispuesto a aceptar aún, aunque sea hipócrita porque ni si quiera yo sé ya lo que siento hacia él, pero de lo que estoy seguro es de que sea lo que sea no debo dejar que termine de florecer. Con tantas contradicciones en mi ser, con la constante lucha de mi corazón, cuerpo y mente, decidí apartarme. Acabar con aquello de una vez por todas. Porque me sentía débil ante él, y no podía aceptarlo. Porque, también existía en mí el miedo de que sólo fuera un juego que pudiera distanciarnos. Y no pensaba permitir nada de eso, así que de un empujón aparté a Sid de mi, tirándolo de espaldas al suelo bruscamente. Le miré a sus castaños ojos sorprendidos por un instante, seriamente, y me levanté con un rápido movimiento dispuesto a irme.


Esta vez no me siguió, ni él ni nadie. No sé si sería por el entumecimiento de mis extremidades pero no notaba estar corriendo, hasta que me paré en la puerta del piso notando un punzante dolor en mi pecho, y la garganta y nariz irritadas por el aire frío. Corrí como dos manzanas, pero me pareció haberlas recorrido en cuestión de segundos. Tampoco oí nada a mi al rededor en el camino. Mi mente estuvo totalmente concentrada en las imágenes que se superponían en mi cabeza mientras corría. Eran mis dudas tomando forma. Eran recuerdos. Eran deseos. Resignado, abrí el portal de abajo de un empujón. Intentaba hacer desaparecer esas imágenes con todas mis fuerzas, inútilmente. Llegué por fin al tercer jodido piso, esta vez la subida se me hizo eterna. Metí la llave en la destrozada puerta y entré en mi pequeño apartamento. Estaba congelado, y para colmo aún me sentía atontado por la noche anterior. Aún me martilleaba la cabeza a causa de la resaca. Me senté en el sofá desplegable que usaba como cama, ya que era un apartamento de una sola habitación que reunía cocina, salón y dormitorio y un triste baño. Me encendí un cigarro y me envolví en mantas, tiritando. Intentaba aclarar las cosas de una jodida vez, porque pensaba zanjar este tema con Sid lo antes posible.
De la noche anterior a todo lo ocurrido no pude recordar más, por mucho que me esforzara, sólo conseguía aumentar el maldito dolor de cabeza. Pensé que si seguía forzando los recuerdos los perdería permanentemente, así que decidí concentrarme en lo que pasó en el callejón.
"Nos besamos...joder, Sid y yo nos besamos, y fue un beso jodidamente apasionado, no fue sucio, no fue impulsado por el deseo sexual, y lo sé porque le conozco como la palma de mi mano... Entonces, puede ser, sólo puede que... que Sid... ¿sienta algo por mí? No, eso era del todo imposible... Pero de ser así, tendría sentido que nos besáramos por la noche, puede que lo empezara todo él... Y por lo poco que tengo claro sé que no puedo resistirme a sus jodidos besos... Pero... joder, que me da igual que seamos ambos hombres, yo sé que no soy marica, lo que me da rabia es no tener la suficiente fuerza de voluntad como para resistirme a él... A sus labios... A su.. Bueno, ¡joder, basta ya! No siente nada por mí, está Nancy... ¡Nancy! ¡Dijo que le repugna acostarse con ella! Y entonces me culpó a mí... ¿Significa eso que no puede acostarse con ella porque siente el deseo de acostarse conmigo? Por eso si que no pienso pasar... no...Sería tan ridículo... Joder, SOY ridículo. No sé por qué le doy tantas vueltas a esto. Mañana le diré a Sid que deje estas cosas si quiere que todo siga como siempre, que si él tiene dudas con su sexualidad no tiene que pagarlo conmigo, y que no siento nada por él...Porque sé que no siento nada por él..."
Apagando el cigarrillo y con esas últimas palabras en mi mente me quedé dormido, cayendo en un profundo sueño...

Abrí los ojos, y ahí estaba él, plantado delante de mí, en el suelo de mi jodido apartamento. Me miraba con los ojos tristes, y un patético puchero. De repente sentí mi cuerpo temblar, y se me hizo un nudo el pecho ante la imagen.
-Johnny...-Dijo con un hilo de voz.
No pude evitar levantarme y tomarlo entre mis brazos. Le oí sollozar.
-No lo entiendo... no entiendo qué me pasa...
Le apreté más fuerte. De algún modo terminé tumbado en el sofá con Sid encima de mí, besándome de nuevo, y con su mano acariciando lascivamente mi torso por debajo del jersey. Apreté las piernas como reflejo a mi creciente erección, cerré fuertemente los ojos y le cogí de la nuca, atrayéndolo hacia mí. Sentía ganas de llorar, era un cúmulo indescriptible de sensaciones, sentía que iba a explotar como no comprendiera ya qué quería Sid de mí. Pero en esos momentos yo sabía bien qué es lo que quería de él...
Entre mordiscos, peleas de lenguas, caricias y arañazos bajé suavemente mi mano hacia su paquete, donde noté algo muy duro... Metí la mano por debajo de los calzoncillos. Ya no tenía miedo, ya no deseaba parar, creí que esa sería la puerta a las respuestas, y que por fin nos aclararíamos los dos, y así evitaría que mi Sid llorara de nuevo...
Finalmente mi mano lo encontró. Suave, caliente, duro... Moví mi mano, acariciando suavemente de arriba a abajo... Él respondió con un suave gemido, con un gesto hizo que arqueara la espalda y se deshizo de mis pantalones y mi ropa interior. Acarició mi espalda hasta bajar, acercó su roja cara hacia la mía besándome tiernamente, como nunca había hecho, mientras sus dedos entraban dentro de mí... Solté un pequeño quejido, pero él me besó más fuerte para tranquilizarme. Finalmente me relajé, noté sus dedos entrando y saliendo, de cada vez más rápido... Era una sensación tirante, pero muy placentera. Yo seguí acariciando su miembro, con las lágrimas saltando de mis ojos por la excitación y los nervios. Apartó sus labios de los míos y me dirigió una mirada interrogante. Yo respondí con una mirada segura. Entonces giró mi cuerpo, y bajándose los pantalones se decidió a entrar dentro de mí...
Estábamos abrazados en el sofá, nuestros cuerpos aún calientes. Una de sus manos me acariciaba suavemente el costado, mientras la otra estaba entrelazada con la mía. Entonces me lo dijo...
-Ya sé la respuesta, Johnny.
Le miré con los ojos centelleantes.
-Te quiero.
Entonces, y sólo entonces abrí los ojos en el mundo real, agitado, con Little John erecto, y completamente solo en mi cutre apartamento. Era ya de noche. Todo había sido un sueño. Me llevé las manos a la cara, intentando comprender lo sucedido en mi mente. Recuerdo que una vez mi madre me dijo que los sueños son una representación de lo que sentimos realmente. Ya estaba claro, las respuestas habían llegado a mí. En el sueño, Sid me había dado una respuesta, que era la mía propia...
Sid estaba dentro de mí, de una manera que finalmente me resigné a aceptar. Había estado dentro de mí por mucho tiempo. Pero decidí que sería mi vergonzoso secreto...
Hasta que alguien llamó a mi puerta. Desde el otro lado oí una voz llamándome. Me dio un vuelco el corazón. Era él...

-Cat-

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