lunes, 7 de julio de 2014

A Vicien Fanfic - Capítulo 1


Sid's POV



Frío, era un maldito día frío. Las calles estaban a punto de congelarse, podría haber apostado por ello. Johnny había salido a comprar no sé qué mierda, así que me había quedado a solas con Paul y Nancy en el local donde ensayábamos. Bueno, o, más bien en el local en que hacíamos el gilipollas de manera oficial, digamos. Y, bueno, Steve... Sinceramente, no sabía dónde coño estaba Steve, pero tampoco me importaba una mierda. Nancy se pegaba a mí constantemente mientras yo intentaba concentrarme un mínimo en ensayar con el bajo, así que me molestaba. Intentaba quitármela de encima, pero, joder, se me hacía imposible. Cuando ya me harté de esa mierda de ambiente, me levanté y cogí un cigarro del paquete que había sobre uno de los platillos de la batería. Lo encendí y fumé con ansia, casi esnifándome el maldito cigarrillo. Necesitaba algo más fuerte, y esperaba por el bien de Jhonny que trajera 'algo' al volver. El problema era que estábamos sin blanca y no teníamos ningún concierto hasta dentro de una semana y casi media. Eso me ponía de los nervios.
Entonces, un aire gélido se coló en el local. Clavé mi mirada en la puerta y vi entrar corriendo a Johnny, acariciándose frenéticamente los brazos en busca de algo de calor.
-¡Joder! -gritó, nada más entrar- El puto frío que hace ahí fuera, coño. Última vez que me ofrezco a salir sólo para comprar cosas, panda de vagos.
Yo le regalé una sonrisa torcida cuando pasó por mi lado y le eché algo de humo en la cara, soniguiendo así que me tirara el cigarro al suelo y lo pisara con mala leche.
-Eh, oye, un respeto, ¿no? Que el tabaco no crece en los árboles... -protesté, aunque no estaba muy seguro de si el tabaco crecía en los árboles o no.
-Mira, Sid, que te den -replicó el pelirrojo cabreado.
-Mientras seas tú...
Johnny suspiró y dejó las bolsas que llevaba al lado de uno de los amplificadores. 
-Sid, yo ya paso de ti. Eres un maldito caso perdido.
Nos miramos a los ojos por unos segundos, y luego estallamos en carcajadas y empezamos a darnos puñetazos amistosos y a abrazarnos como dos críos estúpidos.
-Sid, ¿por qué no me haces caso? -se quejó Nancy desde alguna parte del local.
A mí no me interesaba responderle, pues jugar con Johnny me parecía más divertido. ¿Qué se esperaba ella? ¿Que una mujer podría romper mi amistad casi fraternal con Johnny? ¡Que le den!
Vi que ella salía del estudio y se metía en la sala de mezclas haciendo un puchero. Solíamos follar ahí. Resoplé, qué mujer tan pesada. Esos malditos yankees y su manía de estar follando ahora sí, ahora también.
Cuando Johnny y yo nos cansamos de hacer el imbécil, me fui hacia la sala de mezclas y traté de abrazar a Nancy.
-Vamos, amor, hagamos las paces.
-¡Que te den, Sid, eres un gilipollas! -chilló de golpe.
Yo retrocedí un poco, no por miedo, sino por enfado. ¿Quién se creía que era para gritarme.
-Joder, qué coñazo de mujer. Anda, adiós.
Decidí pasar de ella. Si llevaba un par de días en que no se soportaba ni a sí misma, ¿qué puta culpa tenía yo? Que le den, pensaba cortar con ella en cuanto tuviera la oportunidad.



-Todos los derechos reservados a la autora del capítulo, Nana-

No hay comentarios:

Publicar un comentario