Sid's POV
-Qué.
No fue una interrogación amistosa. Estaba seguro de que ni siquiera quería que le detuviera. Normalmente le dejaba ir, porque... Joder, porque en parte le entendía. Nosotros no éramos la clase de personas que nos dejábamos llevar por sentimientos irracionales... Ni siquiera por sentimientos en general. Nosotros vivíamos por impulsos. ¿Qué quieres? Consíguelo. ¿Qué piensas? Dilo. ¿Qué te gustaría hacer? Hazlo.
-Quiero acabar con esta mierda. Quiero que hablemos de una puta vez, alto y claro. Quiero seguir siendo tu... Bueno, lo que sea. Tu amigo, el bajista de tu maldito grupo, lo que sea, lo que sea, ya me da igual.
Me repetí. Eso era malo. Él sabia que cuando yo me repetía en palabras o frases que no fueran 'joder', 'que te den', 'mierda' o 'me cago en la puta' era porque algo no iba bien.
Se dio la vuelta y quedamos cara a cara.
-Sid, ya me cansa todo esto. Olvídate de Nancy. Tenemos una gira en menos de dos semanas. No la traigas con nosotros.
Tragué saliva. No era un sugerencia, o una súplica; era una exigencia. ¿Y qué podía yo negarle a Johnny? Nada. No me negué a llamarme como su maldito hamster, solo porque quería tener un algo en mí mismo que me recordara siempre a él, y que le recordara a él mismo que había algo en mí de lo que se había adueñado. No sabía bien el qué, o tal vez sí lo sabía y no quería verlo. La cosa es que no quería que discutiéramos más.
-Está bien. Nancy se queda aquí. ¿Contento?
Se mostró impasivo por unos segundos, mas luego enarcó las cejas y suspiró.
-Eso deberías preguntártelo a ti mismo, Sidney. No a mí. ¡Joder! Yo no soy tu maldita madre. Haz lo que te venga en gana.
Se dio la vuelta de nuevo para irse y yo me pasé las manos por la cara, frustrado. ¿Por qué coño nunca hacía nada bien con él?
-Te estás comportando como un crío estúpido, John, y eso me jode demasiado. Dejemos este tema. Nancy se queda y punto, coño, fin del dilema. ¿Podemos volver a hace unos minutos?
-¿Para qué? ¿Qué es lo que quieres un tu puta vida, Sid? ¿Terminar con esto, casarte con Nancy y tener veinte hijos de mierda con ella? ¿Y luego? ¿Acabar con treinta años y solo pensar en suicidarte? No me gustaría eso para ti, no...
Se encogió de hombros sin darse la vuelta, se metió las manos en los bolsillos de sus pantalones y empezó a caminar con parsimonia. Eso me dio a entender que quería que le siguiera. Siempre, absolutamente siempre andaba así cuando quería que yo le siguiera. Sonreí momentáneamente y me puse a caminar a su lado.
Sí, él tenía razón, joder. Yo no podía acabar con Nancy, yo no lo veía tampoco, no lo quería siquiera. No quería ser un imbécil que se hizo el duro en sus primeros años y luego se rajó y empezó a vivir una convencional vida de mierda. Me daban arcadas con solo pensar en ello.
-Vayamos a hacer algo, no quiero volver a ese estudio de mierda -sugerí.
-Yo puedo permitirme eso. Tú no. Si no ensayas y aprendes a tocar el bajo de una puta vez, el grupo se irá a la mierda, Sid...
Antes de que pudiera contestarle, una chica con un micrófono y un chico con una cámara se acercaron a nosotros.
-Sid, Johnny, ¿podéis hablarnos sobre vuestra próxima gira por Estados Unidos?
Pude ver cómo Johnny adoptaba al instante su estado de 'joder, me estáis tocando los cojones, dejadme en paz', así que cogí un cigarrillo, me lo llevé a la boca y lo encendí, sabiendo que esa maldita entrevista no duraría mucho.
-¿Gira? -inquirió Johnny.
-Sí, la gira de los Sex Pistols por Estados Unidos. ¿Puede hablarnos sobre los planes que tienen sobre ella?
-Depende. ¿Puedes tú dejarme en paz?
La chica receló un poco, pero no separó el micrófono de Johnny.
-Bueno, yo...
-Adiós.
Aceleramos el paso a la vez y dejamos atrás a esa estúpida periodista y a su cámara.
-Sid, vamos a beber.
No dije nada, porque simplemente estaba de acuerdo. Caminamos un par de calles más abajo en silencio, esperando llegar a nuestro destino, ese bar mugriento en el que nos fiaban la cerveza. Bueno, el único que lo hacía, a decir verdad.
Entramos ahí callados, cabreados, jodidos. Salimos al cabo de unas horas, gritando, borrachos, incapaces de mantenernos en pie, igualmente jodidos. Gritábamos cosas sin sentido, o tal vez cosas con más sentido del que cualquiera podía llegar a entender, aunque yo optaba más por la primera opción.
-¿Convenciones, Vicious? ¿Vas a vivir tu vida de mierda? -gritó Johnny de repente.
Era la frase más larga con sentido que había dicho en horas, en verdad.
-¡Que les den! Yo me quedo contigo, jodido hermano.
Empezamos a descojonarnos sin motivo aparente, nos apoyamos el uno en el otro, y tras intentar caminar un par de metros, nos caímos al suelo uno encima del otro, rodando. Eso solo provocó que nuestras risas se incrementasen, y acabamos sentados en la acera, riendo a pleno pulmón. Esos momentos, esos jodidos momentos, eran los que me dejaban claro que prefería a un Johnny antes que a mil -mujeres como Nancy. Joder si lo prefería. Aunque no fuera el mismo 'amor', porque, bueno, yo no estaba enamorado de Johnny. Aún así, le seguía prefiriendo. Pero eso no significaba que estuviera enamorado de él. No, no lo significaba. ¡Menuda gilipollez! Ni siquiera creía estar enamorado de Nancy. Entonces caí en la cuenta de que me estaba repitiendo incluso mentalmente, así que decidí dejar de pensar, simplemente. ¡Hasta los cojones estaba ya de pensar las cosas!
-¡Sid!
Volví a la realidad cuando me di cuenta de que Johnny me estaba llamando. Le abracé como pude, pues no era muy consciente de mis actos. Más bien se puede decir que me colgué de su cuello.
-¡Qué!
-¡Que te den!
Y seguimos decojonándonos, y así pasamos el resto de la noche, hasta que nos dormimos al amanecer sobre aquella asquerosa acera de mierda.
Para cuando despertamos, debía ser mediodía. El dolor de cabeza se notaba y los dos teníamos hambre. Torpemente, nos pusimos de pie y volvimos al estudio sin pensar que tal vez esos ya no estarían allí, o todavía no habrían llegado. Yo apenas recordaba nada de todo lo que habíamos dicho el día anterior. O tal vez no quería hacerlo, simplemente. ¿Qué más daba ya? No me había perdido ninguna confesión importante.
-Eme-

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