Sid's POV
'Mierda. Mierda. Mierda.'
Solo se repetía esa palabra en mi cabeza. Y él no contestaba. De haber podido, hubiera apartado la mirada de sus ojos, pero algo en mí mismo me lo impedía.
'Sid, ¿qué coño te pasa?'
Joder, no reaccionaba, no podía, no sabía qué...
Me puse de pie y me di la vuelta, de golpe, sin darle tiempo a Johnny a que mantuviera ese silencio. No lo soportaba, no soportaba verle así... O, tal vez, lo que no soportaba era saber la respuesta a aquella pregunta. Bueno, no estaba seguro, por eso... Por eso necesitaba oírla de sus labios, para saber que no había alucinado, para saber que no era cosa de las drogas. Y, bueno, para saber también hasta qué punto eso había ocurrido conscientemente. Porque yo estaba seguro de mí mismo, estaba seguro de que me había dejado llevar por culpa del alcohol y las drogas, pero tal vez Johnny... Tal vez para él había sido algo más. Para mí no. Eso seguro. Yo no... Sentía nada. Nada de nada. ¿No...?
-Sid, anoche nos besamos.
Se me paró el corazón de golpe, pero apenas dos segundos después, empezó a latirme con tanta fuerza que creí que se me saldría del pecho. Me di la vuelta y cogí a Johnny de la muñeca, tirando de él y arrastrándole al callejón que teníamos justo unos pasos delante. Le estampé contra la pared y puse una mano al lado de su cabeza, impidiéndole que se moviera. Sentía su aliento tan cerca de mi cara que casi me asqueaba la peste a cerveza que desprendía. Él en seguida llevó una mano a mi cuello y me retuvo así en un acto-reflejo para defenderse.
Estuvimos un par de minutos mirándonos fijamente, en esa justa posición, sin movernos. Sus ojos lucían asustados, como si tuviera miedo de que le pegara o algo por lo que había dicho.
Es que lo había dicho. Esas palabras habían salido de su maldita boca. Nos habíamos besado. ¿Besado? Joder, es que sonaba tan mal... Nos habíamos besado. Johnny y yo. Dos hermanos, dos... dos hombres, joder. Bueno, a ver, Dios, estaba hecho un maldito lío. Ni mis pensamientos se aclaraban.
-John, tú y yo... -masucllé- Nosotros... Eso...
Johnny tragó saliva y agachó la mirada. Y, joder, qué... Genial me pareció entonces. Genial, en más sentidos que antes, o no, o tal vez en los mismos que antes no había visto jamás... Nunca me había sentido tan confuso, tan hecho completamente mierda.
-Fue un error -pronuncié finalmente.
Sentí como su mirada se clavaba en mis ojos de nuevo y la presión de su mano en mi cuello se hacía más leve. Pero yo no quería eso. Aunque, en verdad, ¿qué había significado eso? ¿Que se había decepcionado? ¿Que para él no había sido un error?
Antes de darme tiempo a mí mismo a contestar esas preguntas en mi cabeza, Johnny se separó de mí con un leve empujón e hizo ademán de irse. Pero yo no quería que se fuera. Y algo se encogió dentro de mí cuando le vi la espalda, así que no pude evitar cogerle de la muñeca y volver a estamparle contra la pared, sujetándole esta vez de los hombros y buscando fijar su mirada en la mía, con la esperanza de que así pudiera entender lo que ni siquiera yo comprendía.
-Joder, Sid, vuelve a hacer eso y te mato.
Pero cuando su mirada por fin se clavó en la mía, solo pude tragar saliva y fruncir el ceño por lo que se me paseaba por la cabeza.
-Sid... -susurró- Suéltame, vamos. ¡Suéltame!
Empezó a forcejear conmigo, y entonces perdí el control sobre mí mismo. Le cogí del cuello y... Y le besé. ¿Besar? Le comí la maldita boca. Le mordí. Le lamí. Nuestras lenguas se rozaban cada pocos segundos. Al principio él me rechazó, y trató de empujarme hacia atrás, pero al final me cogió de las solapas de la chupa y me atrajo más hacia sí mismo, profundizando en el beso, convirtiéndolo en el acto más violentamente excitante que había vivido nunca.
-Sid...
Sentir que pronunciaba mi nombre entre suspiros cuando le dejaba respirar era increíble. De algún modo, mi cabeza me decía que eso estaba mal, que tenía que pararlo, que era horrible estar besando a mi hermano de aquel modo tan pervertido... Pero mi cuerpo tenía otras ideas. Le necesitaba. Quería más de él. Me gustaba que me mordiera, me gustaba que nos mirásemos a los ojos mientras nos dejábamos llevar por aquella pasión sin sentido e incontrolable. Dios, cómo ardía en mí. Le necesitaba, y sentía que besándole me quedaba corto, y que él se sentía igual. Y sus suspiros y los leves gemidos que dejaba escapar cada vez que le mordía en el cuello o en los labios no me ayudaban a aclarar las ideas... Porque me ponía, porque sentía un deseo irracional e imposible por él, pero me gustaba. Era como luchar en contra de todo lo que pensaba y creía. Y desde luego no era amor, yo no estaba enamorado de Johnny. Pero le deseaba. Y quería más de él, mucho más. Pero, desde luego, no pensaba obtenerlo en un asqueroso callejón lleno de mierda. Al menos, que fuera en un lugar algo más cómodo. Pero mi cuerpo no parecía estar dispuesto a esperar. Y, bueno, de eso me di cuenta cuando sentí que 'little Sid' se ponía duro. Joder, si estaba metido en un buen jodido lío...
-Eme-

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