martes, 24 de octubre de 2017

A Vicien Fanfic - Capítulo 3




Sid's POV



-Oh, muchas gracias por ser tan buen ama de casa, Johnny.
Por ese comentario recidí un puñetazo en la mandíbula, y, aunque no dolió precisamente poco, empecé a reírme.
-Vicious, eres gilipollas -escupió.
Yo ensanché mi sonrisa todavía más con aires de burla.
-Ya, pero no podrías vivir sin mí.
Me cogió por los hombros y me tiró al suelo de un empujón, pero podía ver cómo se reía.
-Que te follen, Sid.
Me entró la risa idiota en ese momento y me arrastré por el suelo hasta encontrar un lugar en el suelo donde sentarme que no estuviera congelado. Johnny volvió a entrar al local y salió en apenas un minuto con una litrona de cerveza en una mano y la caja de crispies en la otra. Se sentó a mi lado en el suelo, abrió la caja y echó dentro la cerveza. Joder, cómo me gustaban los desayunos con ese tío, en serio. Comimos con las manos hasta hartarnos de crispies con cerveza y luego nos encendimos unos cigarrillos. Estuvimos en silencio observando el humo salir de nuestros cigarros, mezclándose con el vapor de agua que salía también de nuestras bocas a causa del frío.
-Johnny, ¿sigues teniendo ese problema con el frío?
Se quedó mirándome con una ceja enarcada, como si no supiera que le hablaba en coña.
-Capullo... -masculló.
-¡Oye, que yo preguntaba de buenas! Luego te quejas si no me preocupo por tu salud...
-Joder, Sid, no eres mi puta abuela, ¿vale? Cállate ya.
Le di una palmada en el muslo y solté un bufido.
-Estreñido.
Y sin decir nada, se puso de pie y de una patada me movió casi un metro, haciendo que luego yo resbalara y acabara en medio de la calle. Pasaron unos cinco coches que estuvieron a punto de atropellarme, y me pitaban, y yo me descojonaba. Hasta que Johnny no llegó, partiéndose el culo de risa también, y me hizo cruzar la calle dando volteretas, no pasó el peligro. Claro que luego tuvimos que salir corriendo para que los conductores cabreados no nos mataran.
Corrimos hasta un callejón oscuro, respirando forzosamente, pues entre las risas y lo podridos por dentro que estábamos el ejercicio físico se nos hacía un poco complicado.
-¡Tío! -exclamó de pronto entre risas- ¡Hay que repetir esto, joder!
Yo asentí con la cabeza y me seguí riendo, pues mi cuerpo todavía no estaba listo para hablar.
Acabamos sentándonos con la espalda apoyada en la pared de ese asqueroso callejón, sacamos el tabaco y nos fumamos un cigarro cada uno. Era curioso, con Johnny el silencio nunca se me hacía incómodo. Y, además, cuando estábamos en silencio, Johnny no intentaba meterme mano. Nancy sí. Nancy era una guarra. Pero yo la quería. Bueno, en parte. Joder...
Me llevé las manos a la cabeza y me tiré un poco del pelo.
-¿Qué pasa Sid?
Levanté la cabeza para mirar a Johnny y solté un suspiro.
-Joder, que no sé qué coño hacer con Nancy.
Johnny suspiró conmigo y ladeó la cabeza.
-Déjala ya de una puta vez, Sid. No la quieres. No te quiere. Es una yonkie americana. No puedes fiarte ni un puto pelo de ella.

-Eme-

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