martes, 24 de octubre de 2017

A Vicien Fanfic, Capítulo 8 - Poison




Johnny's POV



Todo ocurrió muy rápido. Recuerdo a Sid empujándome contra la pared cuando le di tan temida respuesta. No me dio tiempo a aclararme a mí mismo cuando lo dije. "Sid, anoche nos besamos". No podía terminar de creerme las palabras que pronuncié. Mientras intentaba recordar si realmente había pasado ya estaba empotrado contra esa mugrienta pared. Estaba acojonado, en ese momento no sabía cuáles eran las intenciones de Sid, nunca habíamos estado en una situación así, y no sabía cómo sería capaz de reaccionar. Me tenía acorralado, y como reflejo le cogí del cuello, firmemente, aunque me temblaba el pulso. Su mirada estaba posada sobre la mía, como pidiendo una explicación que sabía que no le daría, pues así mismo yo tenía tantas dudas como él. Al ver que no reaccionaba, llegó su intento de pregunta...

-John, tú y yo... -masucllé- Nosotros... Eso..
Al oír su voz después de tan largo silencio mi corazón empezó a latir como si quisiera salirse de mi pecho. Y ojalá lo hubiera hecho, así me hubiera ahorrado los extraños sentimientos que se acumulaban en él, sentimientos que aún no lograba descifrar. No sabía qué coño responderle, tragué saliva nervioso, y sin querer agaché la cabeza pretendiendo evitar su inescrutable mirada.
-Fue un error -pronunció finalmente.
Ante sus palabras me sentí pequeño, indefenso, fueron como una patada en los cojones. Al decir eso sentí que todo se iba a la mierda. Sentí que le perdía, que jamás me perdonaría lo que por lo visto ocurrió. Lleno de dudas y, desgraciadamente, de preocupaciones, me zafé de su agarre y pretendí huir. Deseaba que la tierra me tragase. Si se iba a ir de mi lado no quería estar aquí para verlo. Pero antes de que me diera tiempo a dar un paso me agarró con fuerza de la muñeca y, de nuevo, me estampó contra la jodida pared, agarrándome de los hombros, impidiendo que escapara de nuevo. Me cabreé, y a la vez me asusté. Me jodía que no me dejara huir. Sé que mi estilo no es huir, pero no podía aguantar sus palabras, me rompería del todo si me dijera algo desagradable, si me insultara por lo que pasó, pero debía mantenerme fuerte.
-Joder, Sid, vuelve a hacer eso y te mato.-dije, manteniendo la vista fija en el suelo, no quería mirarle a la cara, pero mi curiosidad pudo conmigo, ya que necesitaba leer sus ojos para entender qué quería de mí, y alcé la vista. Entonces su mirada se clavó en la mía, y frunció el ceño. De nuevo, me sentí débil ante su mirada. No sabía lo que me esperaba, ni quería saberlo. No tiene derecho a enfadarse, ya que por lo que puedo recordar él fue tan culpable como yo de que ocurriera. Pero aunque no tuviera derecho a echarme un sermón, seguía temiendo que lo hiciera. Presa del miedo y el dolor intenté, inútilmente, que me dejara ir.
-Sid... -susurré- Suéltame, vamos. ¡Suéltame!
De cada vez me sentía más indignado ante lo indefenso que me encontraba. Tenía un nudo en la garganta y las tripas revueltas del miedo. Notaba que mi corazón empezaba a latir con mucha fuerza presa de los nervios y que el sudor se acumulaba en mis poros, saliendo a borbotones, o eso me parecía. Necesitaba irme de ese lugar, tenerle cerca me intimidaba, nunca me había sentido tan mal, tan asustado, empecé a forcejear con el, pero mi cuerpo se sentía flojo por el nerviosismo, de cada vez empecé a sentirme más mareado, una bola de nervios en forma de vómito subía por mi esófago, deseando salir, dejándome libre y devolviéndome las fuerzas que me había robado. Pero Sid era más fuerte, supuse que por la indignación, y mis intentos de huir se volvieron estúpidos espasmos. Me agarró del cuello en un momento y, sin darme tiempo a reaccionar, con mi cuerpo hecho un manojo de nervios, sentí su boca sobre la mía. Mi corazón latía desbordado, sentía las lágrimas a punto de salir, tenía tantos sentimientos sin descifrar dentro de mi ser en ese momento que tenían que salir de algún modo. Sentí mi cuerpo aún más débil ante la presión de sus ásperos labios sobre los míos. No sabía qué pensar, estaba totalmente paralizado. Mi primera reacción natural al analizar lo que estaba ocurriendo fue rechazar ese... beso. Intentar, una vez mas, apartarme de él y huir, huir muy lejos. Pero entonces me mordió, su lengua intentó hacerse un hueco dentro de mi boca, y pude sentirle. No sólo físicamente, si no dentro de mi ser. No tenía claro aún lo que sentía, pero mi bola de nervios desapareció, aunque mis latidos mantuvieron su ritmo desbordado, y mi cuerpo no parecía tener ganas de dejar de expulsar sudor. Sentía el calor recorrerme el cuerpo de los pies a la cabeza, pasando por zonas donde nunca antes había sentido tanto calor. Sabía que mi cuerpo le correspondía. Al ver que no se apartaba de mí supe que no se trataba de una broma para intentar averiguar si soy un jodido marica. No sabía bien si mi corazón le correspondía también ya que no tenía ni puta idea de cuáles eran sus sentimientos hacia mí en ese preciso momento, y tampoco tenía demasiado claros los míos... Pero no quise resistirme más, su húmeda lengua exploraba mi cavidad bucal desesperada, en busca de la misma reacción, y entonces le cogí fuertemente de las solapas de la chupa, atrayéndolo hacia mí, dejando que mi lengua se enredase con la suya, mordiendo su labio y abriendo la herida de nuevo, dejando paso a su caliente sangre dentro de mi boca, comiéndole la boca como un vagabundo deboraría un jodido bocadillo. No quería que eso se acabara, pero a la vez necesitaba saber qué significaba todo aquello, ya que las dudas se acumulaban en mi ser. Entre mordiscos y suspiros susurré su nombre. Fue inútil, ya que sucumbí ante sus mordiscos en el cuello, excitado... Mi cuerpo parecía encontrarse en llamas, ya no cabía ninguna duda en mi ser, sólo tenía clara una cosa, le necesitaba. Necesitaba más de él, necesitaba acariciar su pálida piel, besar y morder absolutamente cada jodido rincón de su sudoroso cuerpo, tenerle cerca, mucho más cerca, mucho más adentro... Intenté buscar su mirada y en el instante en que abrió los ojos la encontré, sentí mi corazón saltar, podía leer en su mirada que yo ardía dentro de él tanto como él ardía dentro de mí. Noté a Little John crecer rápidamente, y con un ligero movimiento de pelvis noté también a Little Sid en la misma situación, y dejándome llevar por mis deseos carnales y algo más no pude evitar empezar a gemir suavemente. y suspirar, todo aquello era demasiado para mí. Quería más de él, no sabía cómo iba a acabar aquello pero sí sabía cómo deseaba yo que acabara, cuando, aterrizando bruscamente en la tierra de nuevo, oí la voz de Paul a punto de girar hacia el callejón donde nos encontrábamos gritando nuestros nombres. Nos estaban buscando, entonces recordé que teníamos ensayo, y me sentí confuso, no podía recordar cómo habíamos acabado así, estaba en un universo completamente diferente en esos momentos, me sentía excitado y muy confuso, a la vez que asustado por la voz de Paul, deseando que no hubiera visto nada, y al preguntarme cómo reaccionaría me cuestioné cómo íbamos a reaccionar nosotros después de todo esto. Nos separamos rápidamente esperando lo peor, con el mismo miedo que siente un alumno cuando el profesor le llama la atención. Mi corazón iba a 100, qué raro. Paul giró la esquina y se acercó a nosotros cabreado, pero me alivió ver que no había sido consciente de lo que había ocurrido en ese lugar minutos atrás. 
-¿Dónde coño estábais? Os hemos estado buscando por todo el jodido barrio, ¿habíais olvidado que hay ensayo o es que os la suda completamente? ¡Joder!
Solté un suspiro de alivio ante su reacción y sonreí, notando mi cuerpo volver a la normalidad. Miré a Sid de reojo y supe que se estaba sintiendo como yo, me devolvió la mirada y mis mejillas se tiñeron de rojo una vez más.
-Joder John, pareces un tomate, ¿ya os estáis drogando? Venga, tirad antes de que os pegue una paliza...
Sid empezó a caminar torpemente. Su cuerpo temblaba, no sé por qué razón, parecía agitado aún por lo ocurrido.
Paul le observó y habló una vez más.
-¿Qué coño habéis estado haciendo? Parece que os hayan metido un pepino por el culo.

-Cat-

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